Por: Licenciada Iliana Peña, miembro de la Junta Directiva de Fundanier; donadora y madre de una niña trasplantada. 

Fue un jueves de la Semana Santa de 2001, en la habitación de un hospital, poco después del mediodía, cuando recibimos la peor de las noticias que como padres se puede recibir. Solo era un aviso anticipado de días tristes, dolorosos, largos y pesados. ¡Cómo olvidarlo! «...La nena se descompensó; el estado de salud de su pequeña es delicado. Tiene un problema renal, es decir, sus riñones no están funcionando, pero en este momento no podemos determinar qué tan grave es el daño…»