Me siento patito feo

Por Licda. Gabriela Flores Faillace, Psicóloga Clínica.

Luego de ser diagnosticados con enfermedad renal crónica, los niños comienzan a sentirse diferentes  a sus compañeros o hermanos. Usualmente, dejan de jugar con sus pares y se sienten como el «patito feo».

Cuando era pequeño, el patito feo estaba muy triste. Sus amigos y otros patitos lo rechazaban porque no lo consideraban “bello” como ellos. Los comentarios negativos, el rechazo y la burla lo hacían sentir cada vez más triste. Un día, justo al inicio del invierno,  desesperado de su situación, el patito se escapó mientras todos dormían.

Pasaron los días y llegó la primavera. Cerca de donde estaba, el patito vio a unos hermosos cisnes. Como le daba miedo ser rechazado, les preguntó con miedo si podía nadar con ellos. Los cisnes, muy sonrientes, le dijeron “¡Oye! ¡Claro que sí! Si tu eres uno de nosotros”. Asombrado, el patito vio su reflejo en el estanque y se llevó una gran sorpresa: durante el invierno se había convertido en un hermoso cisne como ellos.

Al igual que el patito feo, los niños también necesitan pasar por un invierno para transformarse en el hermoso cisne que tienen dentro.

¿CÓMO ENFRENTAR LA SITUACION DEL PATITO FEO CON SUS HIJOS?

Es común, que  las burlas, el rechazo y la críticas hagan sentir inferiores a los niños. Esto les provoca miedo y es por esto que los niños se paralizan. No pueden desafiar a esas personas que los hacen sentir de menos. Así, los niños aprenden que siempre tienen que enfrentar con “temor” esas burlas y rechazo. En su mente, creen merecer  el mal trato o rechazo porque están enfermos o son diferentes.

La realidad es que, al igual que el patito feo, estos niños tienen muchas cualidades que los hacen diferentes y especiales. Concentrarse  en su lado “negativo” o su condición de enfermedad, no les permite ver esas cualidades.  Para cambiar su actitud, baste recordarles las situaciones o logros que han alcanzado y que los hacen sentir satisfechos con ellos mismos. 

Cuando se dio cuenta que era diferente y que los demás se burlaban de él, el patito feo decidió aislarse. De igual forma, a los niños con enfermedad renal también les puede pasar cuando se sienten intimidados por una situación o una persona.  Es común que quieran apartarse de su entorno porque sienten  mucho dolor. No se dan cuenta que siempre hay alguien que los puede ayudar cuando tienen un problema. Por eso, cuando se sientan solos y tristes, es importante que los adultos les den confianza para que puedan avocarse a ellos.

Como no sabía qué hacer, el patito se apartó. Al igual que el patito, hay salidas o actitudes negativas que los niños podrían asumir:

 1. Puede etiquetarse como el «enojado». De esta manera solo estará poniendo una barrera para que nadie se le acerque y para que nadie quiera ser su amigo.

2. Puede ser el «servidor» de los demás. De esta manera solo estará “comprando” a sus amigos, en lugar de construir verdaderas amistades.

3. Puede etiquetarse como el de «carácter débil» del grupo. Todos se ríen y burlan de ellos y, aunque los lastima, se dejan porque de esta manera se sienten parte del grupo.

La realidad es que ninguna de estas es la actitud o salida correcta para el problema. Todos tenemos que enfrentar nuestro propio invierno y transformarnos en una mejor persona. Aunque es difícil, debemos afrontar nuestro miedo y no dejar que nos venza. Cuando los niños eligen una de estas conductas,  solamente se paralizan e ignoran su realidad. Se dejan llevar por el pensamiento de que son débiles y no merecen un buen trato.

Durante el invierno deben enfrentarse a sí mismos y encontrar su verdadera identidad. Cuando se sienten bien consigo mismos, los demás pueden aceptarlos. Este invierno implica que conozcan qué cosas los hacen sentir insatisfechos. Cuando las identifiquen, podrán ver qué proyectan hacia los demás. Por ejemplo, el patito sabía que físicamente él era diferente a sus amigos y eso lo hacía sentirse mal y triste. Por eso se alejaba de los demás y permitía que lo trataran mal. 

Pero ser diferente no es malo, simplemente significa que tienen otras cualidades que explotar.  El invierno, entonces, puede ayudar a  identificar y conocer esas cualidades. En el caso de los niños con enfermedad renal, este invierno suele ser la noticia de la enfermedad. Los padres deben apoyarlos para reconocer y aceptar su lado positivo y negativo;  lo que les gusta y lo que no; y, sobre todo, proyectar amor hacia ellos mismos. Solo de esta manera los demás los aceptarán tal y como son.

TIPS PARA QUE LOS NIÑOS NO SE SIENTAN RECHAZADOS EN SU ENTORNO

1. Haz una lista de sus cualidades. Les será útil saber que tienen muchas cosas buenas que pueden potencializar para ser mejor. Convéncelos de lo bueno que son para muchas cosas, así los demás los  verán igual.

2. Analiza cómo enfrentan sus problemas comúnmente. A veces tenemos patrones para enfrentar las situaciones difíciles. Sin embargo, es importante conocerlos y revisarlos para saber si es la manera adecuada o se deben  cambiar. Si el niño tiende a aislarse, puedes brindarle confianza y compañía.  

3. Las habilidades sociales son un conjunto de capacidades que los ayuda a desenvolverse eficazmente.  Trata de mejorar sus habilidades sociales, dirigiéndote a los demás de la manera correcta; evitando reaccionar de manera impulsiva, imprudente o con enojo.

4. Asertividad. Ayúdalos a defender sus derechos y opiniones sin dañar a los demás. Para que confíen en sí mismos y que tengan presente que pueden pedir ayuda a un adulto de confianza.