Por Licenciada Gabriela Flores Faillace, Psicóloga Clínica.

Había una vez un niño, llamado Pedro que tenía 10 años y vivía en un pueblo lejano. Él vivía felizmente con sus hermanos y sus papás. Durante la semana iba a estudiar a una escuela cercana a su casa. Todos los días, tomado de la mano de sus hermanos,  se iba caminando hacia su escuela. Tenía muchos amigos con quienes jugaba y compartían la refacción.  Por la tarde, luego de almorzar, hacía sus tareas y jugaba con sus hermanos. 

 

Por Licenciada Cristina Zelaya, Nutricionista.

Al platicar con una de sus hermanas mayores, me contó que ellos eran 14 hermanos en total, de escasos recursos y que no podía creer lo que los doctores le contaban que estaba sucediendo, pues ella siempre había sido una niña «sana». 

Por Licenciada Cristina Zelaya, Nutricionista.
 
La respuesta es todos, ya que en cada etapa de la vida la salud de los riñones es de gran importancia y la alimentación juega un papel indispensable para esto. 
 
Desde que somos pequeños se establecen nuestros hábitos alimenticios, los cuales podrán tener efectos positivos o negativos en nuestra salud. De hecho, algunas enfermedades se desarrollan debido a una alimentación inadecuada o deficiente. 

Por Licda. Gabriela Flores Faillace, Psicóloga Clínica.

Luego de ser diagnosticados con enfermedad renal crónica, los niños comienzan a sentirse diferentes  a sus compañeros o hermanos. Usualmente, dejan de jugar con sus pares y se sienten como el «patito feo».

Page 1 of 2